El Archivo de la Catedral del Cuenca nace con la fundación del Obispado por el papa Lucio III, y consiguiente erección del Cabildo por el obispo electo don Juan, a finales del siglo XII, cuando está en plena expansión el Reino de Castilla, en la que Cuenca y su Obispado constituirán un fundamental baluarte, a la vez expansivo y defensivo frente al poder musulmán, y de tapón frente a la política expansionista del rey aragonés.
En los solemnes privilegios reales y pontificios que dotan a la naciente Iglesia material y espiritualmente, y en los sencillos documentos privados que testimonian la fe de los primeros cristianos conquenses, buscando con la entrega de sus bienes las plegarias capitulares, está el núcleo de los cientos de libros y legajos que hoy constituyen el fondo documental de un archivo que es básico para el estudio del pasado de nuestra historia.

Los mismos documentos testimonian la labor “archivística” que desde el siglo XIII, y de forma intermitente, ha venido realizando el Cabildo para tener operativos sus documentos. De aquellos primeros sistemas de “inventariado” son testigos las notas dorsales que la mayoría de diplomas ahora catalogados aún nos dejan ver. También hasta Cuenca llegaron los aires humanistas de la mano de sus obispos, y en los años ochenta del siglo XV se realizó el primer “inventario” sobre formato de libro, del cual, por desgracia, apenas han sobrevivido unos cuantos folios de pergamino. En él se recogieron unas anteriores “fichas catalográficas”, aún dorsales, que a mediados de dicha centuria habían realizado un equipo de canónigos nombrados para tal fin.
En el segundo cuarto del siglo XVI volvemos a observar el interés capitular por inventariar su “archivo”. En esos años el Cabildo emprenderá una política decidida para reagrupar los documentos que por distintas circunstancias habían salido fuera de los muros catedralicios, y se concretará en un acuerdo capitular para realizar un nuevo inventario. En esta ocasión unos cuantos folios de papel testimonian la realización de esta tarea, y son, además, un claro ejemplo de la puesta en práctica de las más novedosas “técnicas archivísticas” del momento.
El siglo XVII, y hasta bien entrado el XVIII, es parco en noticias relacionadas con los trabajos que, sin duda, se realizaban. Es lógico pensar que los espacios dedicados a la custodia documental se estaban quedando pequeños, por lo que fue necesario habilitar uno más acorde con la cuantiosa documentación de que ya se componía el “Archivo Capitular”, a la vez que se hacía imprescindible, si se quería utilizar la documentación, poner manos a la obra en la confección de un nuevo inventario.

Para ambos problemas se encontró una solución en el siglo XVIII. La cuestión del espacio se resolvió trasladando los documentos a las nuevas oficinas que para Obrería y Secretaría se habían construido sobre el brazo norte del claustro. Para realizar el inventario se pidió ayuda al dominico Vicente Velázquez y, posteriormente, al benedictino Domingo Ibarreta. No sabemos de los trabajos realizados por el primero, ni tan siquiera si vino hasta Cuenca. Sí nos constan los buenos comienzos del programa que se proponía realizar el segundo, pero que apenas llegó a desarrollar por desacuerdos con el Cabildo. También, ha llegado hasta nosotros el “Plan para el arreglo del Archivo de la santa Iglesia de Cuenca” que en la sesión capitular del 3 de agosto de 1789, presentó el canónigo Juan Loperráez Corvalán, eminente historiador y miembro del capítulo desde hacía no mucho tiempo, y que ha sido muy útil a la hora de reorganizar el fondo capitular. De nuevo, desde los finales ochenta del siglo pasado, se viene trabajando en la reorganización del Archivo Capitular, una tarea lenta que ya está empezando a dar sus frutos.
Tal como nos encontramos la documentación era prioritario reorganizar el fondo. Después de un lento primer acercamiento, que nos sirvió para conocer la estructura interna de la institución capitular, y los cambios sufridos a lo largo de sus ocho siglos de existencia, clasificamos sus documentos en torno a diez secciones:
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- Institucional
- Fábrica
- Secretaría
- Mesa Capitular
- Mayordomía
- Justicia
- Sede Vacante
- Obras Pías
- Liturgia
- Música
Cada una con sus respectivas series y subseries. El Archivo cuenta, además, con una biblioteca formada por cerca de dos mil volúmenes impresos desde mediados del siglo XVI.
Para consultar los documentos medievales, pinche en los siguientes enlaces.
| Siglo XII | Siglo XIII | Siglo XIV | Sellos sueltos |
